Sin duda el mundo está lleno de delicias gastronómicas, pero no siempre hay que irse a la otra del mundo para degustar exquisiteces. Menos aún si (perdonen la poca modestia), vives en un país tan "foodie" como España.



Aunque hace ya unos años que no viva permantentemente allí, esta madrileña de extrarradio ha podido disfrutar durante mucho tiempo de las bondades de la capital de España, de sus animadas calles, sus parques, su vida nocturna, sus museos... y cómo no, de su comida.

Y puesto que en estos momentos estoy en Londres y la morriña gastronómica se encuentra en niveles elevados, he decidido rendirle un pequeño homenaje a mi ciudad natal, sus especialidades más conocidas y a "algunos" de sus lugares gastronómicos más emblemáticos.

Sin más comencemos un pequeño paseo por la gastronomía madrileña...

PARA DESAYUNAR


Hay pocas cosas más madrileñas que desayunar chocolate con churros después de una intensa noche de fiesta (o lo que es lo mismo, desayunar antes de irse a acostar). Pero los trasnochadores no son los únicos que disfrutan de este exquisito desayuno. Las churrerías de Madrid también se llenan de gente madrugadora que sale a disfrutar de una ciudad casi vacía y terminan el paseo en un café, periódico o libro en mano, degustando una buena taza de chocolate espeso. Qué placer.


Hay muchos lugares donde se pueden desayunar churros con chocolate, pero el más mítico es la Chocolatería San Ginés (Pasadizo San Ginés, 5 - Metro: Opera o Sol). Inaugurada en 1890, esta churrería  ya forma parte de la historia de Madrid y de la vida cotidiana de varias generaciones.

PARA TAPEAR

Madrid, como otras ciudades de España, ofrece un sin fín de opciones para el tapeo. Una de mis favoritas es un concepto relativamente nuevo que está en alza desde hace algunos años, se trata de los mercados gastronómicos.

Con una larga trayectoria como mercados populares de frutas, verduras, carnes y pescados, estos lugares han experimentado un lavado de cara en los últimos años, y han diversificado su oferta, proponiendo pequeños bocados y tapas para consumir "on site".

El más conocido seguramente es el Mercado de San Miguel, frente a la Plaza Mayor.


Aunque sus orígenes se remontan a la Edad Media, su estructura actual como mercado cerrado se construyó a principios del siglo XX por el arquitecto Alfonso Dubé y Díez.  Después una primera remodelación en 1999, y tras unos años de cierta decadencia, un grupo de particulares formó la sociedad "El Gastrónomo de San Miguel" con el fin de dinamizar la vida del mercado. Para ello decidieron enfocarse no solo a la venta de alimentos, si no también a la degustación de sus productos directamente en el lugar.

Tras su adeucación y reapertura en 2009, el Mercado de San Miguel se ha convertido en un imprescindible para los turistas y uno de los lugares de tapeo más emblemáticos de la capital. Y lejos de aquellos años de decadencia, el mercado ahora está lleno día y noche. Lo dificil ahora es encontrar un sitio...


Entre sus puestos encontramos de todo un poco, y con una presentación que inevitablemente despierta el apetito:

Embutidos...

 

Conservas de marisco y pescado...

 

Diferentes variedades de croquetas... 


Tortillas... 

 

E incluso manjares más exclusivos, como las ostras o el caviar ruso...

 Créditos: Mercado de San Miguel

En el vecino barrio de Chueca se encuentra el Mercado San Antón ( Con un modelo de negocio similar, este antiguo mercado de abastos se presenta hoy como un edificio moderno de tres plantas lleno de alimentos frescos y otros listos para el consumo.


Los dos primeros pisos albergan más de treinta puestos de productos gran calidad (carnes, pescados, frutas, verduras, conservas. productos regionales, delicatessen...) además de un par de bares y una zona de mesas donde consumirlos tranquilamente.



 

En el tercer piso se encuentra un restaurante-terraza con unas vistas preciosas de Chueca y un par de esculturas muy graciosas. Para un cafecito o una cervecita a media tarde es un lugar perfecto.



La Latina es otra zona reputada por su ambiente y sus bares de tapas. Con propuestas llenas de buen gusto e imaginación, los locales de la zona han comenzado a atraer a un público joven que sabe muy bien lo que es bueno: buenos amigos, unas cañas frías, unas tapas de campeonato... y después quemarlo todo en unas de esas míticas noches madrileñas.

 

Muchos son los bares y restaurantes de La Latina donde se puede comer excelentemente bien, pero algunos de los que más renombre han ganado (y todo indica que bien merecido) son: Txirimiri (Humilladero, 6 - Metro La Latina), La Musa Latina (Costanilla de San Andrés, 12 - Metro: La Latina) y  Juana La Loca ( Plaza de Puerta de Moros, 4 - Metro: La Latina).

 
Créditos: Txirimiri 

  
Créditos: La Musa Latina

 
Créditos: Juana La Loca

PARA COMER "CON PRISAS"

... Pero puede que no tengais el tiempo, o el budget (que con las "modernidades" todo se encarece) o porqué no, las ganas para ir de local en local picoteando un poco aquí y otro poco allá.

No pasa nada. Madrid también dispone de bocados muy populares y baratos que además son aptos para el "take away": los bocadillos!

Recomiendo especialmente dos:

El clásico bocadillo de calamares, a ser posible en El Brillante (Plaza Emperador Carlos V, 8 - Metro: Atocha).

 

Y el bocadillo de jamón de toda la vida en El Museo del Jamón (en cualquiera de sus sucursales). Allí ademas de bocadillos, se pueden comprar embutidos para llevar o si se tiene un poco más de tiempo, se puede acceder al comedor y degustar raciones de ibéricos acompañados con un vasito de vino.


Fuera como fuere, advierto que este lugar no precisamente apto para vegetarianos... ni para gente con colesterol :P


PARA COMER "SIN PRISAS"

Por el contrario, puede que esteís buscando un lugar donde sentarse a comer y digerir los platos de la cocina tradicional del mismo modo que fueron preparados: a fuego lento. En ese caso tengo varias propuestas.

Uno de los platos más típicos de la región es el cocido madrileño, y puesto que el mejor cocido lo hace mi madre y no os puedo invitar a todos a mi casa, os recomiendo visitar el Malacatín (Calle Ruda, 5 - Metro: La Latina), un restaurante reputado por sus cocidos.

 

Con más de 100 años de vida y una interesante historia detrás, este restaurante ha sido galardonado y mencionado en diversas ocasiones por revistas especializadas. Incluso, El Malacatín presume de una placa del Ayuntamiento de Madrid en agradecimiento por su aportación a la cultura madrileña.

 

Pero en Madrid hay restaurante más antiguo todavía. Se trata de El Botín (Calle Cuchilleros, 13 - Metro: Tirso de Molina), que lleva abierto la friolera de 291 años y por el que han desfilado personajes históricos como Goya, Heminway o Pérez Galdós.


Abierto desde 1725, el restaurante es poseedor del título Guiness de los Records al restaurante más antinguo del mundo. Y si lleva tanto tiempo abierto será por algo, ¿no?

 

Para una experiencia 100% castellana y tradicional, pedir la especialidad de la casa: el asado de cochinillo.

 Otro peso pesado de la restauración madrileña es Casa Lucio (Cava Baja, 35 - Metro: La Latina). Sus huevos estrellados han atraido desde hace décadas a políticos y hombres de negocios, además personalidades de fama internacional como Pelé, Pierce Brosnan, Andy McDowell, Chayanne o Will Smith.


Además de sus huevos estrellados, la casa tiene otros platos tradicionales y exquisitos, como el capón, las cocochas y el churrasco.

PARA EL CAFÉ

¡Qué empacho! Después de una comida contundente no hay nada mejor que extender la sobremesa con una "relaxing cup of café con leche", y si es en un entorno encantador, mejor que mejor.

Para ello propongo el célebre Café Gijón (Paseo de Recoletos, 21- Metro: Colón o Banco de España  - Cercanias: Recoletos), un encantador café literario, donde intelectuales y artistas se solían reunir durante la dictadura de Franco y la época de la transición. 


Durante el invierno merece la pena entrar y sentarse a tomar un café donde antes lo harían Camilo José Cela, Fernando Fernán Gómez, Valle Inclán o Gloria Fuertes. En el verano se puede disfrutar de unas agradables vistas al Paseo de Recoletos en su terraza.


Muy cerca del Congreso de los Diputados se encuentra el emblemático Hotel Palace (Calle Alcalá, 48 - Metro: Banco de España). Su cafetería no tiene los precios más populares, pero por un poquito más de lo que suele costar, podeís tomar un café con pastas en una sala cubierta por una impresionante bóveda de cristal, y sentiros por un ratito.... de la nobleza como poco.

 Y con un café y con estas vistas, os dejo hasta la próxima.

¡Hasta luego!